Recetas conscientes – Semillas

 Chia
Es la semilla del momento. Tiene más hierro que el hígado vacuno y más calcio que la leche, sirve para bajar el colesterol y casi no tiene sodio. Como la chia es una gran fuente de Omega 3 (un ácido graso muy importante y necesario), se convierte en una buena opción para los que no comen pescado. Puede almacenarse por años sin que se deteriore su sabor ni su el valor nutritivo, y si se la deja en remojo por unos 15 minutos, se transforma en una gelatina que puede incorporarse mucho más fácil a preparaciones líquidas. Es excelente para agregar un par de cucharadas a cualquier preparación (sopas, ensaladas) sin demasiado esfuerzo.

Lino
Fue la primera que empezaron a recomendar los nutricionistas porque baja el colesterol y acelera el conocido “tránsito lento”. Es ideal para reemplazar el huevo en recetas de pastelería, ya que en contacto con el agua desarrolla una sustancia que sirve de ligue. Para aprovechar todos sus beneficios no basta con ponerla entera en cualquier preparación: debemos remojarla por unos minutos en agua o molerla en el momento previo a utilizarla. Ya sea en panes, cookies, ensaladas, arroces y hasta hamburguesas caseras, va bien con todo, es la semilla con mejor relación precio-beneficio.

Sésamo
Es la reina del calcio
 y a diferencia de la mayoría de los lácteos, tiene los minerales necesarios para que el cuerpo lo absorba. Con el sésamo se elabora el gomasio, un condimento muy utilizado en la cocina vegetariana que lleva sal de mar, se muele en el mortero y sirve como aderezo en ensaladas y verduras y sopas; y el tahine, esa deliciosa pasta que encontramos en las cocinas del Medio Oriente. Si bien el más habitual es el sésamo blanco,también encontramos el integral (con más contenido de fibra) y el negro (con más hierro que los anteriores).

Girasol
Es el snack perfecto para reemplazar el pochoclo en una película
, pero 100 gramos tienen casi 600 calorías así que por más adictivas que sean, no hay que abusar. Es ideal para los deportistas ya que ayuda a mejorar el rendimiento. Se consumen crudas o tostadas, pero apenas, ya que al calentarlas demasiado, además de deteriorar la naturaleza de sus aceites, quedarán amargas. Se recomienda guardarlas en un lugar fresco y oscuro.

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