Saxo

Catarsis
Cuando volví, estaba tan eufórica que gritaba, pero yo no me daba cuenta hasta que alguien me dijo “estas gritando bastante” y me callé, mientras me iba enojando,  solo eso bastó para desatar la ira y los recuerdos.

Cuando era adolescente (13 años) elegí  aprender música.

También elegí no tocar cualquier instrumento común, me acuerdo cuando dije “todos se anotan en guitarra o piano, yo quiero tocar el saxo”.
Porque es imponente, porque siempre dice AQUI ESTOY, porque no pasa desapercibido, porque es sexy, porque Lisa Simpson lo toca…(recuerden q tenía 13 años) y fundamentalmente porque no era popular.
En este desafío me cruce con mucha gente que me enriqueció pero también con otras tantas personas q me complicaron la vida, como a cualquiera.

Una de las cosas que hay q hacer para aprender a tocar un instrumento es practicar: Yo vivía en un edificio, en el piso 12, con mi familia, madre, padre y 2 hermanos menores q yo.
Como en toda familia había horarios que respetar, fuera de estos horarios, me quedaba solo practicar entre las 17 y 21hs.
El sonido del saxo es dulce, agradable  y hasta sexy cuando uno ELIGE escucharlo, pero cuando cerca tuyo hay alguien que esta practicando puede volverse inaguantable y estridente, bullicioso, perturbador.
Eso le pasaba a algunos vecinos y hasta a mi propio hermano, y de mil maneras me daban a entender “estas gritando bastante”.

El saxo y yo: El instrumento pasa a ser parte de uno porque uno lo utiliza como medio de expresión, como si hablara por medio del instrumento, el mío tiene registro alto, mas o menos en el rango de la voz humana.
El saxo suena porque uno lo sopla, si uno no pone algo de si, no suena, siempre tiene que estar presente en la acción para que se produzca un sonido y de acuerdo a como sea la acción será la calidad, la duración y el modo de ese sonido, es como la inflexión de la voz.

Tal es así que muchas veces llegue a maldecir mi elección, justamente por esto, por estridente, por fuerte, por demasiado presente, por botón, cuando un saxo suena, suena, no es un susurro, es una voz que habla, es un grito y yo no quería gritar, ni siquiera quería hablar, entonces como hacer sonar ese instrumento que gritaría por mi.

Quería poder tomar una guitarra, dulce, como un susurro para hacerme un colchón sobre el cual pensar, pero claro, yo nunca supe tocar la guitarra, lo intente, pero no era lo mismo, no me salio.
En ciertos momentos yo no quería que me escuchen y como la voz del saxo es imposible de tapar, callar, ensordecer, lo deje solo, sin mi,  por tanto no sonó nuevamente.

Continuamente sentía que estaba gritando bastante.

No hay una conclusión en este relato, porque esta abierto, me surge el deseo de tocar, de cantar nuevamente a través del instrumento pero no encuentro el momento, el lugar y la calma para intentarlo, por ahora solo queda el deseo y la clara idea de que podría hacerlo si quiero.

About The Author

Diseñadora grafica / Desarrolladora web / wordpress themes y mas

No Comments