Septenios 0-7

Los Septenios. Medicina Antroposófica
La Antroposofía es una cosmovisión del hombre, la cual nos permite conocer cada uno de los cuerpos que lo conforman. Estos cuerpos son:

* Cuerpo físico, es lo que visible y conocido.
* Cuerpo etérico o vital, impregna el cuerpo físico y le da vida.
* Cuerpo astral o cuerpo de sensaciones, que permite que el hombre sienta.
* Yo o individualidad, aquello que nos hace inéditos y distintos a todos.

Sobre estos cuatro cuerpos se desarrollan los septenios o la biografía humana.

Intentando explicar los procesos evolutivos que iba descubriendo, productos de las observaciones de hombres de todos los tiempos y de todas las culturas, la separación de ciclos cada siete años fue una de las formas de hacerlo.

Así por ejemplo el Nei King, So Ouen, que es el libro de medicina mas antiguo del mundo y en donde están las bases de la medicina china dice lo siguiente:

El emperador Huang Ti pregunta:
“Los viejos no pueden tener hijos. Es una ley fijada por el cielo?”.

El médico Khi Pa le responde:
En las niñas de siete años, la energía del riñón se forma, sus cabellos y sus dientes tienen su pleno desarrollo. A los 14 años (dos veces siete), llega a la pubertad, las glándulas genitales entran en función. Es el momento en que el vaso de la concepción muestra su energía. …En esta época aparecen las reglas, la joven puede engendrar. A los 21 años (tres veces siete) la energía del meridiano de riñón está en plena actividad, salen las muelas de juicio. A los 28 años (cuatro veces siete) los huesos y los músculos se consolidan, el cuerpo se robustece. A los 35 años (cinco veces siete) la energía del meridiano Yang Ming se debilita. La cara se comienza arrugar, los cabellos se caen. A los 42 años (siete veces siete) se agotan las energías …..y las hormonas genitales se agotan….la mujer se vuelve infértil.

Para los muchachos a los 8 años la energía del riñón entra a funcionar. Dientes y cabellos tiene su pleno desarrollo. A los 16 años (dos veces ocho) la energía renal se consolida, las hormonas genitales entran en juego, la virilidad aparece y el hombre puede fecundar. A las 24 años (tres veces ocho)la energía renal está en plena actividad y aparecen las muelas de juicio. A los 32 años (cuatro veces ocho), el hombre es robusto. A los 40 años (cinco veces ocho), la energía del riñón comienza a debilitarse y los dientes comienzan a caer. A los 48 años (seis veces ocho), la energía del hígado se agota y los músculos comienzan a perder tonicidad, la secreción hormonal se debilita. A los 64 años (ocho veces ocho) los dientes y los cabellos se caen, los músculos se relajan…..aparece la esterilidad en el hombre.”

Esta cita está escrita hace tres mil años, pero en la tradición occidental varias escuelas esotéricas y médicas intentaron explicar los procesos de forma parecida, los griegos dividían la vida en diez fases de siete años, Paracelso se interesó profundamente por la noción de ritmo, y la antroposofía creada por Rudolf Steiner, hace especial hincapié en los septenios para describir el proceso evolutivo del hombre tanto desde el punto de vista físico como anímico espiritual. He aquí una comprensión integrativa.

Todo aparece bajo la noción de ritmo, de un ritmo de siete años, ya que la observación demostraba que en cada múltiplo de siete se producían modificaciones en todos los cuerpos, es decir en el cuerpo sensible y en los cuerpos suprasensibles.

Quiero dejar aclarado que las distintas oscilaciones que pueden aparecer, también pertenecen al ritmo y adquieren mucha importancia en el momento de hacer un diagnóstico. Steiner en una conferencia titulada “La metamorfosis de la vida anímica”, dice que los datos relativos a los septenios se trata de “cifras promedios”.

Es indudable que el número siete además de esto está cargado de un gran contenido simbólico.

Ritmo no es fijeza, es movilidad, ya que en cada uno de estos periodos se van sentando las bases para que se produzcan cambios significativos en los próximos periodos. Ritmo es metamorfosis, en el ritmo hay un proceso de muerte y renacimiento. Cada septenio sirve de apoyatura para el próximo, por eso los procesos vitales que sucede en cada uno de ellos son tan importante.

“De acuerdo al criterio científico espiritual el niño no es exclusivamente un producto de sus padres. No proviene solo del seno materno: también adviene. Desciende del seno del mundo espiritual en el que se ha demorado como esencia propia, antes del nacimiento y se corporiza en el punto terrenal del seno materno”. (Rudolf Treichler).

Por eso en cada septenio hay un nuevo nacimiento, es el despliegue de una nueva forma de ser tanto en el mundo físico como en el anímico espiritual.

También se puede precisar que hay septenios predominantemente físicos, como los que van desde el nacimiento hasta los 21 años; otros predominantemente anímicos, como los que van de los 21 años a los 42 años; y por último los espirituales, que van de los 42 los 63 años.

Por otro lado los septenios del cuerpo se reflejan en forma inconsciente en los septenios del alma y en forma consciente en los septenios del espíritu, manifestación clara de la voluntad del hombre.

1º SEPTENIO 0 A 7 AÑOS
En este septenio la individualidad tiende a la tarea de transformar el cuerpo. Se termina la formación del sistema nervioso, ya que después de los ocho años no hay diferencias anatómicas sustanciales con el adulto. Se termina la implantación de los dientes definitivos, que le da al niño un carácter de individualidad, se continua con la maduración del resto de los órganos del cuerpo.

Las enfermedades infantiles hacen aparecer en los niños sus propias fuerzas, por ejemplo con el sarampión se renuevan todas las células del cuerpo. Este desarrollo del cuerpo físico tiene entre otras finalidades el poder trasformarse en un buen instrumento del alma. Es importante en este momento las influencias del mundo, ya que estos estímulos influyen en la constitución de los órganos, según las influencias reacciona también el cuerpo. Hay en este periodo una naturaleza predominantemente imitativa que se realiza mas bien inconscientemente. Solo después de los tres años, aproximadamente, cuando se nombra como Yo, se comienza a manifestar mas conscientemente las exteriorizaciones anímicas, esto significa que el sistema neurosensorial está maduro y la individualidad lo puede comenzar a utilizar, esta madurez se manifiesta por ejemplo en la capacidad de recordar.

Las capacidades absolutamente humanas como el caminar, el pensar y el hablar se aprenden por imitación.

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